Cura termal

La otitis y la sinusitis son afecciones muy frecuentes. A los tres años, cerca de dos tercios de los niños han padecido al menos un episodio de alguna de estas infecciones. Martine Fournier Trémé, médica especialista en medicina termal (hidrología y climatología), recuerda que el principal síntoma de la otitis es el dolor. “La sinusitis, sin embargo, es más difícil de detectar –dice– y suele ser el médico quien la descubre al ver que el niño secreta un moquillo. Lo mejor suele ser recurrir a tratamientos locales, lavados nasales, por ejemplo. Posteriormente se pueden administrar antibióticos, corticoides, etc.”.

Sólo cuando la otitis o la sinusitis se hace recurrente es cuando la especialista recomienda la cura termal, para evitar las secuelas que pueden dejar cualquiera de las dos infecciones. “Las secuelas auditivas y nasales de la otitis recurrente pueden derivar, primero, en complicaciones otológicas y, luego, en complicaciones de los bronquios”.

El poder del agua

Hay aguas termales que son ricas en azufre, que tiene virtudes antiinflamatorias beneficiosas para las mucosas de las vías respiratorias. Hay aguas que, además, contienen silicio, que cicatriza y contribuye a restaurar las mucosas del árbol bronquial.

Trémé afirma que la cura termal aporta un beneficio inmediato por la limpieza que hace de manera local. “El niño que llega con las fosas nasales llenas de mucosidad y pus y que se lava seguro que se irá aliviado. Pero el resultado que más se espera es el duradero, que empieza a verse al cabo de los dos meses – sesión tras sesión– y que produce un beneficio antiinflamatorio y otro de restauración de la función mucociliar en el nivel de la mucosa respiratoria, que es esencial. Una mucosa debe recobrar su función humificadora y, gracias a los pelitos, barrer las impurezas. Ambas cosas son muy importantes”.

El agua termal se utiliza directamente sobre las mucosas de las vías respiratorias para mejorar su calidad y fluidificar la mucosidad. “Debe ser el médico termal quien, en función de lo que tenga el paciente, le indique los cuidados que debe seguir”, recomienda la experta.

En la práctica

Magdalena es madre de Hugo, de 7 años, y de Adrián, de 12, y cuenta que ella y su marido se someten a la cura termal para tratar el asma alérgica y sus hijos para combatir las sinusitis y otitis recurrentes. “Todos nos sometemos a los mismos cuidados: irrigaciones nasales, inhalaciones colectivas, aerosoles sónicos y simples, gas termal y duchas penetrantes”, dice. Y agrega: “Todos estos tratamientos han sido muy beneficiosos para los niños, han aliviado los dolores y mejorado tanto la permeabilidad nasal como la ventilación de las vías aéreas. Una mejora que ha permitido reducir el consumo de medicamentos y la frecuencia de las infecciones”.

Juan, su marido, asegura que durante el segundo año de tratamiento termal, los niños han ido al médico mucho menos. “Mi esposa y yo, sin embargo, hemos seguido yendo al alergólogo para que nos haga un seguimiento”, concluye.

 

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