Que recuerdos de la infancia, cuando Popeye para salvar a Olivia de Brutus, tomaba su ración de espinacas y se hacía invencible. Cuantas veces nos habran dicho que tomaramos espinacas, porque tenían mucho hierro . Pero con el paso de los años, se ha sabido que todo era un error.
Al parecer, en 1890, un investigador estadounidense experto en nutrición, J. Farrar, publicó un influyente trabajo sobre las bondades de las espinacas. Atribuyen a su pobre secretaria la transcripción del número 30 en lugar de un 3 en la casilla donde debían figurar los miligramos de hierro que contenía la hortaliza. Y, toda la vida pensando que tenían mucho hierro, y hoy se sabe que alimentos como las lentejas, las berenjenas o las alubias, tienen mucho más hierro.
Pero en fin, aunque todo sea un error, diferentes investigaciones han demostrado otras cualidades de las espinacas. Por ejemplo, que el consumo diario de 300 gramos de espinacas reduce en un 5% el consumo de oxígeno necesario para el buen funcionamiento de los músculos cuando se hace ejercicio, y todo se debe a los nitratos, que de estos, sí tiene muchos. O más recientemente se ha demostrado que los nitratos inorgánicos, presentes en verduras como las espinacas, producen óxido nítrico tras entrar en contacto con las bacterias bucales. Y este óxido tiene un efecto vasodilatador en las arterias, lo que contribuye a la regulación de la presión arterial. ¡Pero si tienes la tensión alta, además de tomar espinacas, no olvides tomar la medicación.


