
El dinamismo del cuerpo
“La Técnica de Alexander es una forma inteligente de resolver los problemas físicos- explica Joan Arnold, profesora de la Técnica de Alexander y de yoga Anusara, de Nueva York-. No se trata de una serie de ejercicios, sino de principios simples que se aprenden y se aplican donde uno esté. Con su práctica se reduce el exceso de tensión y compresión que creamos inconscientemente en el cuerpo. Cuando uno comienza a darse cuenta de sus malos hábitos posturales puede cambiarlos”.
Molestias y dolores físicos que parecen imposibles de resolver encuentran mejoría o incluso desaparecen, a medida que se incorpora lo aprendido durante las clases: “Muchos de mis clientes llegan convencidos de que los problemas en las articulaciones o en los músculos son estructurales y que por lo tanto poco pueden hacer -explica Arnold-. Me dicen cosas como “siempre he caminado como un pato” o “mi postura es como la de mi padre”, pero se maravillan cuando ven los cambios y toman conciencia de lo dinámico que es el cuerpo. Sustituir los malos hábitos por los nuevos produce bienestar no sólo en el cuerpo sino también en la mente”.
¿Cuál es el principio básico de la Técnica?
“Se da máxima importancia ala relación entre la cabeza y la columna vertebral, ya que esa relación se reflejará en el resto del cuerpo. Cuando los músculos del cuello trabajan bien y no están sobre exigidos, la cabeza reposa en perfecto equilibrio sobre la columna vertebral. Esta relación de equilibrio determina la condición general de la coordinación corporal -añade Arnold, quien pone como ejemplo la forma en que se mueven los niños: “En los más pequeños esta relación se da naturalmente: la columna está erguida, las articulaciones se mueven libremente y la cabeza, aún siendo grande en relación con el resto del cuerpo, se balancea sobre el cuello. Con la excepción de los defectos de nacimiento, todos llegamos al mundo moviéndonos con esa espontaneidad. Estamos aprendiendo algo que, en el fondo, el cuerpo siempre ha sabido”.
Según Joan Arnold, muchas lesiones y dolores crónicos no están causados por las actividades en sí sino por la forma en la que las desarrollamos: “Sin darnos cuenta ponemos presión innecesaria en nuestro cuerpo, como cuando usamos más fuerza de la necesaria para levantar objetos o nos sentamos encorvados. Culpamos del síndrome de túnel carpiano al ratón del ordenador o el codo del tenista al tenis, pero estas lesiones no ocurrirían si moviéramos nuestro cuerpo correctamente”.
¿Qué tipo de problemas responden más rápidamente a la Técnica?
¿Y los más rebeldes de tratar? “Sin duda, los hábitos de pensamiento- precisa Tilve-. Durante el proceso de re-aprendizaje es posible que el individuo, aunque se note mejor, se sienta extraño con las nuevas sensaciones. Por ejemplo, si alguien camina siempre mirando al suelo, es posible que se sienta arrogante al dejar de hacerlo”.
Los fundamentos
La Técnica de Alexander se basa en cinco principios fundamentales:
1) Reconocimiento de los hábitos: Los hábitos posturales y de movimiento que desarrollamos a lo largo de la vida no parecen normales, aún cuando sean perjudiciales. Reconocerlos es el primer paso para cambiarlos.
2) Apreciación sensorial distorsionada: La fuerza de los malos hábitos no nos permiten darnos cuenta de cómo nos movemos.
3) Inhibición: Tendemos a reaccionar automáticamente frente a los estímulos. La técnica enseña a tomar distancia del estímulo para decidir la respuesta.
4) Dirección: La técnica enseña a utilizar de manera más eficaz la habilidad natural que todos tenemos de enviar mensajes del cerebro a los músculos. El resultado es un mejor funcionamiento del sistema muscular.
5) Control primario: La relación entre la cabeza, el cuello y la espalda es fundamental. La calidad de esa relación, libre o comprimida, determina la calidad del movimiento y del funcionamiento corporal.
Para qué sirve
- Mejorar la postura
- Aliviar el dolor crónico de la espalda y el cuello
- Eliminar la tensión en el cuello y los hombros
- Prevenir las migrañas
- Eliminar y prevenir las lesiones por movimientos repetitivos
- Mejorar el equilibrio y la coordinación
- Aumentar el rendimiento físico de los atletas, bailarines, cantantes y músicos
- Liberar la respiración
- Eliminar o reducir la depresión y la ansiedad resultantes de sufrir dolor crónico y estrés

