Mucho estrés mata el sexo

Sofía corre de aquí para allá todo el día. Entre los niños, el trabajo y las compras, cuando llega la noche se ve incapaz de meterse en el papel de la súper amante. Está cansada y, una vez que termina el día, queda sin fuerzas para sentir deseo.

Esta es la realidad de infinidad de mujeres. “¿Quién no ha pasado por eso alguna vez?”, se interroga la sexóloga francesa Marie-Hélène Colson. Es un motivo de consulta muy común. Este agotamiento es frecuente en mujeres de entre 30 y 45 años, activas, urbanas, con al menos dos hijos pequeños y una casa que mantener. En general, no comprenden de dónde viene su falta de deseo sexual.

La fatiga es una depresión latente ante las numerosas obligaciones. En cuanto al estrés, todos somos capaces de adaptarnos a uno o dos acontecimientos emocionalmente fuertes, una boda, un duelo, pero cuando se acumulan en cuestión de meses entonces resulta imposible hacerles frente. Cuando esto ocurre, el estrés se convierte en la puerta de entrada a la depresión. Sin embargo, “el estado de estrés o depresión responsable de la pérdida de libido no suele ser percibido por las mujeres; no ven la relación entre su estilo de vida frenético y exigente y sus dificultades sexuales”, apunta la especialista.

Algunas astucias para escapar del estrés

Mucho estrés mata el sexo
Cuando la situación no es extremadamente grave, existen algunos trucos para huir del estrés. Primero es importante tomar consciencia de la imposibilidad de ser una “superwoman”; esto permite matar varios pájaros de un tiro: la mujer se hace más tolerante con ella misma, se impone menos obligaciones, se deja más tiempo libre y aprende a descansar. En la práctica, hay que elegir un ámbito en el que implicarse menos: para unas será dedicarle menos tiempo al cuidado estético y para otras, repartirse las tareas con la pareja.

Otro truco para cuando disminuye la libido es darse tiempo para focalizar en la pareja. “La mujer necesita tiempo con su compañero antes de mantener una relación sexual. Dejar a los niños y escaparse un fin de semana es un buen inicio”, sugiere Colson.

Muchos antidepresivos disminuyen el deseo

Cuando la depresión es considerable los trucos dejan de tener utilidad y hay que recurrir a los antidepresivos. El problema es que la mayoría de estas drogas tiene efectos negativos sobre la libido: muchas disminuyen el deseo o afectan a la lubricación, aunque hay mujeres que padecen ambos síntomas.

Es decir, que la libido, de por sí baja por la depresión, empeora como consecuencia del tratamiento. “Es importante establecer prioridades”, advierte la especialista. Y agrega: “Sólo cuando la persona haya recobrado su estado normal podrá recibir ayuda para reencauzar su sexualidad”.

El primer signo de toda depresión tanto en los hombres como en la mujeres es la disminución de la libido. ¡Un dato a tener en cuenta!

 

 

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