No hay nada peor cuando una está cabreada, que tener que reprimirse y no poder desfogarse a gusto. Con lo bien que se queda una, dando unos gritos o pegando unos golpes donde sea. Y es que parece que si no expresas tu descontento, eres como una olla a presión a punto de estallar. Además no puedes soltar toda esa adrenalina que tienes contenida, y luego estás todo el día con ardor de estómago, irritación e incluso con incapacidad para conciliar el sueño. ¡Ay! pero en cambio, si te desfogas a gusto, es como si te hubieras quitado 500kilos de encima. Y eso que yo creo que las mujeres tenéis un termo donde vais metiendo los cabreos, y que en el momento más adecuado, lo abrís y hay sale el cabreo todo calentito.
Pero a lo que vamos, un estudio de la UNED ha revelado, que la tendencia a reprimir la ira conlleva un mayor molestar emocional, peores hábitos de salud y más síntomas cardiovasculares, y además este estudio tiene como novedoso que se ha realizado en mujeres. Y fijaos, lo que yo os contaba: la expresión de la ira produce un incremento de la presión sanguínea y la frecuencia cardíaca y favorece la secreción de adrenalina, pero una vez que se deja de expresar esa ira los niveles se reducen rápidamente a su nivel normal. Ahora una cosa os digo, los expertos dicen que lo mejor es controlar el enfado, y que el expresar la ira no quiere decir que nos pongamos agresivos o violentos. A mi esto último me parece fenomenal, pero es que hay veces………


